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¿Qué comer en períodos de examen?

Written by Marion on Febrero 28th, 2009 in Complementos, Consejos.

Fatiga, cansancio, desgaste mental y estrés son algunas de las características que aparecen durante períodos de examen, momentos que exigen una dedicación casi total a la tarea y que demandan un cuerpo y mente en buenas condiciones para poder cumplir los objetivos.

Soportar a toda costa es una mala idea para encarar exámenes. Por ello hay que tomárselo con calma y concentrarse en estar bien para poder encarar la preparación del examen de forma adecuada. Una buena estrategia para conseguirlo es seguir una buena alimentación, y hoy en VivirSalud te damos algunas recomendaciones al respecto.

¿Qué comer durante exámenes?

En lugar de comer cuatro comidas fuertes puedes optar por comer cinco comidas livianas para mantener los niveles de azúcar y la circulación sanguínea en niveles aceptables. Jugo de tomate y de zanahoria son amigos a los que recurrir durante el día, y tampoco están de más las barritas de cereal y algunos dulces naturales para matar el hambre y no perder la concentración. Para descansar bien recomendamos un vaso de leche antes de ir a la cama.

¿Qué NO comer durante exámenes?

Evita a toda costa los platos fuertes y cargados, pues éstos te darán sueño y no te permitirán concentrarte bien. También dile no a las comidas chatarras, que aumentan los niveles de insulina y te impiden descansar bien. Las comidas ricas en ácidos grasos y con conservantes también deben ser evitadas, pues producen daños celulares y alergias, nada recomendables para estos pedidos.

Como recomendación adicional, un poco de ejercicio no te haría nada mal. Salir a correr de mañana para arrancar la jornada de estudio con ganas o salir de noche para terminar despejado el día marcarán la diferencia frente a pasar todo el día estudiando encerrado estudiando.

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En todas partes del mundo millones y millones de personas están en este momento llevando a cabo una dieta de algún tipo. Si son exitosos, una vez terminado el programa nutricional que hayan emprendido la satisfacción de haber conseguido perder unos kilos de más se apoderará de ellos. No obstante, a partir de ahí el desafío será otro: evitar recuperar el peso perdido.

¿Pero cómo hacerlo? Todos sabemos que tras terminar una dieta la preocupación es mantener el peso, y también seguramente sea lo más complicado. Sin embargo, esta fase no está separada de la primera fase (hacer una dieta), sino que están conectadas, y para hacer que ambas funcionen debes tomar medidas que las engloben a ambas.

En primer lugar procura que tu dieta no sea únicamente disciplina. Únicamente sufriendo lo único que ganarás será sufrimiento, y una vez terminada la dieta ganarás también kilos. Si amas la comida chatarra y los postres, agéndate uno de los días de la semana para disfrutar de una rica hamburguesa o de una porción de torta de chocolate, para que el proceso de la dieta sea gradual y progresivo.

También es importante darte licencias saludables en tu dieta. Con esto me refiero a variar el menú con cosas ricas, y si hoy no te entusiasma comer la ensalada de chauchas y patatas que te corresponde hoy, date un gusto y prepárate una deliciosa torta de puerro o una tortilla de acelga. Moldear la dieta según tus gustos es fundamental para adaptarte a ella.

Finalmente, debes comer adecuadamente. Valora todo lo que comas y focalízate en la comida. A la hora de almorzar o cenar, saborea y mastica bien tus alimentos, para así sentirte saciada y satisfecha con lo que estás comiendo, lo cual hará que no necesites volver a comer a la hora de haber comido.

Verás que la clave está en no disociar la dieta con la post-dieta. Intenta llevar una dieta adecuada y adaptada a ti misma de una forma gradual y progresiva sin forzarte ni sacrificarte innecesariamente. Así te acostumbrarás a tu plan dietario y evitarás recuperar los kilos perdidos debido a la abstinencia generada por una mala dieta.

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Muchos practican deportes con los músculos fríos y sin haber calentado ni estirado antes de jugar. Obviamente, puede pensarse que al jugar un partido de fútbol distendido entre amigos, salir a correr respetando los ritmos de uno o hacer un poco de ciclismo en tranquilidad no necesita estiramientos. Sin embargo, dedicar unos minutos a estirar antes de ejercitarnos es fundamental para hacer un buen ejercicio.

Sí, estirar sirve para algo, para mucho en realidad. A pesar de que hay algún que otro estudio por ahí que no le hace buena propaganda a los estiramientos, lo cierto es que estos distan mucho de ser una pérdida de tiempo, y si no los realizas adecuadamente puedes correr serio riesgo de lesiones deportivas.

¿Y quiénes más adecuados para decirlo que los científicos de la prestigiosa Clínica Mayo?, quienes además de destacar que estirar incrementa la flexibilidad en el deporte, señalan que unos buenos estiramientos mejoran las articulaciones, la circulación y una mejor postura.

De hecho, además de ser el presupuesto de un ejercicio bien realizado, un estiramiento adecuado permite reducir los riesgos de lesión durante el deporte en un 45%. ¿Ahora sí estás convencido de que estirar tiene sus beneficios? Más vale dedicar cinco minutos a estirar y no perderte dos meses sin practicar deporte debido a una lesión.

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¿Cómo escoger un buen gimnasio?

Written by Marion on Febrero 25th, 2009 in Adelgazar, Complementos, Consejos, Gimnasio.

Si te has decidido a comenzar a entrenarte en un gimnasio es importante que le saques todo el jugo posible a sus servicios. Ir durante uno o dos meses no te ayudará tanto como si te comprometes a utilizarlo durante media temporada o una entera.

Para ello es importante que te sientas cómodo y a gusto con tu gimnasio, lo cual implica que a la hora de escoger debes elegir la opción que más te satisfaga. ¿Pero cómo elegir un buen gimnasio? Escoger un gimnasio acorde a tus intereses no es tarea fácil, y para ello debes tener en cuenta unas cuantas variables para tomar la mejor decisión.

Precio y locación.

Estas dos son básicas y obvias. Un gimnasio caro no necesariamente es bueno, y tu bolsillo te agradecerá que economices lo más que puedas a la hora de firmar un contrato de admisión. Además, la locación también es importante, pues conducir 20 kilómetros o caminar media hora para llegar no es redituable. Intenta conseguir un gimnasio barato y cerca de tu casa.

Servicios.

Una vez te hayas topado con un gimnasio barato y cercano a tu domicilio ahora es hora de tener en cuenta la oferta de servicios que ofrece. La calidad de su equipamiento, la variedad de actividades, la comodidad de la infraestructura entre otros elementos son los que deberás tener en cuenta.

Limpieza.

A pesar de ser un lugar en el que se transpira, un gimnasio debe ser limpio e higiénico. Ni la sala de aparatos, ni los vestuarios y ni siquiera el hall de entrada deben estar sucios, pues ello además de ser antihigiénico puede desembocar en que contraigas alguna enfermedad.

Clientela.

Debes tener en cuenta la calidad de los socios. Si consigues un amigo para ir sería algo genial, pero esto no siempre ocurre. Por lo tanto fíjate si tus compañeros son afables y te puedes sentir cómodo con ellos para así realizar tus ejercicios de manera distendida.

Actitud del personal.

La función básica de los entrenadores es orientarte. Un entrenador (o supervisor) que se pasa leyendo el periódico e ignora tus preguntas es un negligente. El personal siempre debe estar a tu servicio para cualquiera de tus consultas, pues en definitiva ¡tú les estás pagando el sueldo!

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Sexo para mantenerte en forma

Written by Marion on Febrero 24th, 2009 in Adelgazar, Consejos, ejercicios.

El sexo y el ir al gimnasio son dos tareas completamente diferentes, pero que salvando las distancias tienen muchas cosas en común; no me negarás que una vez que hayas tenido un poco de buena y duradera acción luces como si hubieras corrido una maratón.

Pues bien, además de hacerte sudar, dejarte cansado, subir tu temperatura y hacerte respirar bastante, el sexo y el ejercicio tienen otras cosas en común.

Cada postura que escojas para hacer el amor tiene sus beneficios para tus músculos. Así como el perrito te hace bien para las nalgas, el puente con sus ribetes yoguísticos trabaja los brazos de la mujer, las tijeras te trabaja los abductores y hace circular la sangre y el misionero fortalece la espalda.

No es el kamasutra, pero en FitnessMagazine detallan nueve posiciones que todos practicamos con las que además de saciar tu instinto sexual y pasarla bien con tu pareja, puedes ejercitarte. Mucho más divertido que ir al gimnasio, más barato y más disfrutable.

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Al hacer ejercicio tu cuerpo te demanda una mayor cantidad de oxígeno para resistir el esfuerzo al que lo estás sometiendo. Por más que por ejercicio entiendas salir a correr, caminar rápido o jugar un partido de fútbol, todas estas actividades te demandarán una mayor cantidad de oxígeno. ¿Pero cómo recibirlo?

La respuesta es obvia: respirando. ¿Pero cómo respirar? He aquí el quid de la cuestión. Puedes respirar aleatoriamente, pero si lo haces de forma debida y ordenada mientas te ejercitas no sólo te cansarás menos, sino que también rendirás más.

En primer lugar es fundamental mantener un ritmo. Dos, tres o cuatro pasos, la medida la pones tú. Es importante que no te desvíes de este ritmo de inhalación y exhalación durante el ejercicio, pues éste debe ser llevado a cabo de forma constante y uniforme, para así no desgastar tu organismo más de la cuenta.

Respirar por la barriga es otro consejo que hay que tener en cuenta para no desgastarte más de la cuenta. Procura mantener una posición recta apoyándote en tu espalda y respirando con la barriga. Si lo estás haciendo correctamente sentirás que tu pecho permanece estable y que la que se infla y desinfla es tu barriga.

Respira por la boca. No necesariamente debes respirar por la nariz para mantener un ritmo estable. Puedes utilizar tu boca para inhalar si sientes que no estás inhalando la suficiente cantidad de aire, para así poder satisfacer la demanda de oxígeno que tu cuerpo te exige.

Con estos consejos probablemente puedas suplir mejor la demanda de oxígeno de tu cuerpo, y una vez te hayas acostumbrado a ellos los llevarás a cabo sin siquiera darte cuenta.

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Alimentos vencidos ¿sí o no?

Written by Marion on Febrero 22nd, 2009 in Alimentos, Consejos, Prevención.

Imaginemos una situación hipotética (que de todos modos ocurre con relativa frecuencia). Vas al supermercado a hacer la compra y a la hora de comprar un litro de leche te encuentras con que la fecha de vencimiento es justo el día de hoy. ¿Qué harías? ¿Lo compras o dejas que se venza en el refrigerador del supermercado?

Imaginemos ahora otra situación hipotética (que también ocurre con bastante frecuencia). 8 de la mañana. Te levantas dormida y apurada para no llegar tarde a tu trabajo. Antes de desayunar tu vaso de leche habitual te encuentras con que venció el día anterior. Seguramente te lo tomes pensando en que un día más no afectará la calidad del producto.

Contradictorio, ¿verdad? Pues bien, además de contradictorio es hipócrita, pues es una mentirilla inconsciente que le estás haciendo a tu organismo al valorar TUS alimentos más que los del supermercado, pero sin razón aparente.

Sin embargo, de más está decir que si es cuestión de optar la idea de consumir la leche vencida de tu refrigerador es menos recomendable que comprar la leche del supermercado que vence en el día de hoy.

Así que por más que uno tienda a valorar más los alimentos propios es recomendable no dejarse llevar por esta especie de vanidad alimenticia. Cuida tu cuerpo (que vale mucho más que un litro de leche) y evita los alimentos vencidos, estén en tu refrigerador, en el supermercado o en lo de tu vecino.

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